Muchos de los hábitos que perjudican al suelo pélvico son tan cotidianos que ni te planteas que puedan ser un problema. Aquí van algunos de los que más veo en consulta — y cómo corregirlos.
No hagas "stop-pipi"
Cortar el chorro de pis de forma intermitente, para "entrenar" el suelo pélvico o por costumbre, no es un buen ejercicio: puede generar tensión innecesaria en la musculatura. Deja que el pis fluya sin interrupciones.
Haz pis con tranquilidad
No empujes la tripa para acelerar el chorro de salida. Ese empuje añade presión extra sobre el suelo pélvico de forma repetida, sesión tras sesión, día tras día.
Ve al baño cuando sientas ganas
No retengas la vejiga llena durante muchas horas, pero tampoco vayas "por si acaso": eso puede llegar a malacostumbrar a la vejiga y alterar la sensación real de ganas de orinar.
Siéntate siempre para hacer pis
Aunque sea en un baño público — tomando las medidas de higiene adecuadas. La postura al orinar también influye en cómo se relaja tu suelo pélvico.
Son gestos pequeños, pero repetidos cientos de veces al año. Cambiarlos es una de las formas más sencillas de cuidar tu suelo pélvico sin necesidad de hacer ni un solo ejercicio de más.
Basado en el contenido educativo que comparto habitualmente en @physio_irenerodriguezcalderon. [FUENTE PENDIENTE — referencia bibliográfica específica a confirmar]