La diastasis abdominal es una de las cosas que más me preguntan en el posparto — y con razón: es una de las causas de que la recuperación después de dar a luz sea tan importante. La buena noticia es que se puede valorar, trabajar y, en la mayoría de los casos, mejorar mucho.
Cómo la valoramos en consulta
- Valoración individualizada de tu abdomen, con ayuda de un ecógrafo cuando es necesario, para observar tu activación y control abdominal
- Valoración de tu postura, para corregir la mala gestión de presiones que a lo largo del tiempo puede llevar a un abdomen incapaz de mantener la fuerza durante la postura erguida
- Elaboración de un plan de trabajo dirigido a corregir, aprender y mejorar los distintos elementos que intervienen en la aparición de una diastasis, así como a prevenir su empeoramiento
Por qué conviene tratarla
Una diastasis no tratada puede favorecer problemas posturales y una menor funcionalidad del abdomen. Por eso, cuanto antes se valore tras el parto, mejor — igual que con la cicatriz de una cesárea o episiotomía, que también conviene revisar para prevenir dolores de espalda, molestias intestinales o incontinencia.
Un trabajo siempre individual
Toda diastasis es diferente, así que el trabajo se hace siempre de forma individual. Suele requerir un mínimo de sesiones para lograr corregirla y ayudarte a volver a la vida diaria que quieres tener, sin miedo a moverte.
Basado en el contenido educativo que comparto habitualmente en @physio_irenerodriguezcalderon. [FUENTE PENDIENTE — referencia bibliográfica específica a confirmar]